Tecnología digital entre bastidores


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Dos consolas de Yamaha en el teatro de La Scala de Milán

Tras casi dos años de restauración y reconstrucción, el teatro de La Scala, parte integral de la historia musical y artística de Italia y auténtico santuario de los amantes de la ópera de todo el mundo, volvió a abrirse al público a finales de 2004.

La sala, diseñada por Piermarini, se sometió a un trabajo de restauración meticuloso, que “redescubrió” las baldosas originales de terracota de los palcos, reparó las incrustaciones del parqué en los vestíbulos y restauró un gran número de otros materiales de gran belleza para devolverles su esplendor original.

Al mismo tiempo, se llevó a cabo una reconstrucción radical en otras áreas del edificio, incluida la reinstalación completa de los mecanismos del escenario y los ascensores y la construcción de un edificio ovalado nuevo en el tejado, que alberga camerinos, oficinas, salas de maquillaje, guardarropa y una cantina.

También se mejoró la acústica con la instalación de un nuevo suelo “flotante” en la sala, compuesto por siete capas de materiales diferentes, con el superior de roble de primera calidad.

Tras el nuevo e impresionante escenario, el teatro se ha equipado con tecnología vanguardista, que no sólo permite almacenar las grabaciones de las actuaciones en formato digital, sino que además facilita en gran medida el trabajo de los técnicos y de los artistas que actúan en el teatro.

Además del departamento de iluminación, con sus consolas digitales de nueva generación, elementos móviles y una red que los conecta a la gran sala de conmutadores, la nueva sala de control de audio de La Scala cuenta con una configuración técnica vanguardista, dirigida por uno de los técnicos veteranos del teatro: el ingeniero de sonido Nicola Urru.

Urru comenzó su carrera en La Scala en 1980, como ingeniero de sonido ayudante y ahora es el responsable del nuevo departamento audiovisual del teatro. Urru ya era un gran aficionado al mundo del sonido desde joven y presentó sus ideas al Superintendente y Director musical del teatro, explicándole lo que había ideado para el nuevo departamento. Aceptaron sus propuestas y el ingeniero de sonido formó su equipo. “Contamos con seis chicos con una gran formación, algunos de ellos altamente especializados: uno es licenciado en informática y se encarga de todos los aspectos informáticos, que ahora son una parte indispensable de nuestro trabajo, ya que lo desarrollamos cada vez más en el dominio digital, otros dos se concentran en la grabación de vídeo y edición y otro es nuestro ingeniero de grabación de sonido. Los demás son responsables de la colocación de monitores y micrófonos en el escenario y ese tipo de tareas“.

En las espaciosas salas de control audiovisual, destaca una superficie de control Yamaha CS1D y una consola de producción digital DM2000, desde la que los técnicos siguen las actuaciones a través de grandes pantallas de plasma.

El equipo también se encarga de un conjunto de edición y grabación de vídeos que se utiliza como documentación para los archivos del teatro que, cuando así se requiere, sirven también como grabaciones de calidad para su emisión en canales de televisión.

Urru explica: “En lo que respecta al sector del audio, en principio nuestra intención era utilizar el sistema de mezcla digital PM1D para el trabajo de grabación, pero entonces, tras considerar el gran número de servicios que teníamos que controlar en el escenario, nos dimos cuenta de que sería mucho más útil para ese cometido, por lo que decidimos utilizar la DM2000 para las tareas de grabación. No obstante, las dos consolas se conectan entre sí, las señales de los micrófonos llegan a ambas consolas a través de fibra óptica y la DM2000 también puede controlar el sistema PM1D, via AES-EBU, por lo que la configuración es muy flexible”.

El uso de dos consolas de este calibre en un lugar que se enorgullece del hecho de que sus actuaciones se realizan sin el uso de ningún refuerzo de sonido, ya que es la tradición en la ópera y la música clásica, podría parecer una contradicción, pero Urru explicaba así los motivos: “Nunca hemos utilizado ningún refuerzo de sonido en la sala, excepto con una ópera cuyo director dijo expresamente que quería que se oyeran algunos efectos como viento y truenos en diferentes puntos del teatro. En esa ocasión, instalamos algunos altavoces con este fin, pero aparte de eso, las voces de los cantantes y los instrumentos de la orquesta nunca se amplifican. No obstante, en algunas óperas hay un gran número de efectos de sonido, por ejemplo, una producción reciente de “Idomeneo” incluía sonidos de viento, truenos y voces en off, además de sonido de campanas, por lo que el sistema PM1D resulta de gran utilidad para este fin, y pudimos programarla para cumplir todos nuestros requisitos. Actualmente, al poder contar con las memorias del sistema, tenemos total independencia en lo que respecta a este dominio”.

Urru explica cómo “descubrió” el sistema PM1D: “Asistí a una demostración del sistema hace algunos años a cargo de Gianni Volonterio de Yamaha Italia, y luego fui a trabajar en Japón en el stand italiano de la Expo con el bailarín Roberto Bolle. Allí volví a ver el PM1D. De hecho, había al menos dos para el refuerzo de sonido, además de dos DM 2000 y otro PM1D que se utilizaba como mesa de monitorización: son consolas intuitivas y extraordinarias”.

Se han instalado micrófonos en posiciones estratégicas para la grabación de audio para los archivos del teatro: se utilizan para grabar a la orquesta y a los cantantes pero, además de servir como trabajo de “documentación”, también se utilizan con altavoces de monitores en el escenario, en los laterales y en las pasarelas de los electricistas como asistencia de audio en el escenario a los miembros del reparto que se encuentran más alejados de la orquesta durante las actuaciones. Y este trabajo se realiza por completo también con el sistema PM1D.

A pesar de estar muy ocupado con la organización del nuevo departamento, Urru ya está estudiando las funciones del PM1D en detalle y termina afirmando: “El sistema ya está demostrando su valía, ya que nos permite almacenar todos los parámetros de cada escena de las óperas y recuperarlas cuando son necesarios, una función que no tiene precio con el apretado programa de actuaciones que se están representando y otras que se ensayan, tan típico de la programación de La Scala”.