Cuando varios estudiantes de la facultad de Música y Artes escénicas de Viena tuvieron la oportunidad de diseñar el sistema de audio para un concierto al aire libre de la orquesta italiana dell'Insubria el 21 de julio, la delegación regional de Yamaha se mostró encantada de colaborar.
El concierto se celebró en Vallemaggia, en los Alpes suizos, con el escenario situado en una hondonada en forma de anfiteatro en la base de las montañas.
Al tratarse de una representación con orquesta, el refuerzo de sonido tenía que intensificar tanto el contenido dramático como las sutilezas de la música, pero el equipo también quería crear un entorno acústico que sirviera de complemento al espectacular paisaje.
Marc Andreae, el fundador y director de la Orchestra dell'Insubria, estaba entusiasmado con la idea, así que decidió incluir efectos de sonido especiales en algunas piezas de música, incluida la polca Explosion de Strauss y la suite Grand Canyon de Grofé.
Se iban a necesitar más de 90 entradas y 30 salidas en el sistema, además de una mezcla para la retransmisión del concierto por televisión. Es aquí donde hicieron su aparición Juergen Wilhelm y Jean-Pierre Decollogny de Yamaha para echar una mano, con una consola PM1D para el sonido de sala y una DM2000 para la mezcla para televisión, ambas de Audio-Rent Clair-Brothers de Aesch, Suiza.
"Fue fantástico contar con una consola como la PM1D, porque la conversión AD de 28 bits nos ayudó mucho a mantener el ruido a nivel del suelo, incluso con la gran cantidad de micrófonos en instrumentos con un sonido muy suave”, comenta Volker Werner, diseñador del sistema e ingeniero de sonido. “Además, los efectos de reverberación REV-X, ahora integrados, son una magnífica herramienta de sonido”.
Para conseguir la cobertura uniforme deseada, se utilizaron 10 altavoces de megafonía instalados con una separación igual entre sí encima de la orquesta, y se emplearon como fuentes de señal independientes para eliminar los problemas de imágenes "phantom". El sistema PA principal, se retrasó a los altavoces de megafonía, por lo que la onda inicial provenía siempre de ellos.
Se utilizaron también 12 altavoces surround, para la reverberación y los efectos de sonido, junto con cinco cajas de relleno frontales y dos laterales.
“Todo el sistema funcionó a la perfección”, comenta Volker. “Los efectos de sonido fueron espectaculares y el público los apreció en toda su valía. El concepto de sonido surround también ayudó a integrar al público en la atmósfera global del concierto”.
