Cuando recientemente se trasladó a unos locales más grandes, el grupo francés de alquiler de equipos de imagen y de iluminación TSF decidió habilitar una gran sala de proyección que fuese plenamente compatible con las películas tradicionales y el vídeo de alta definición, sin renunciar a nada. Le Cercle Rouge (como se conoce) cuenta con una pantalla de 11,2 metros y un sistema de reproducción ShowMax de 16 kW basado en un procesador Yamaha DME64N.
TSF (Thierry de Ségonzac France) es un grupo francés que alquila equipos de producción para cine y televisión y cuenta con una serie de platós en París y Marsella. El grupo TSF es el líder europeo en este campo (con más de 100 empleados) y alquila a empresas de producción cinematográfica (o canales de televisión) todo lo que necesitan para sus actividades de producción, desde grupos electrógenos, cámaras, proyectores, objetivos, estructuras metálicas y cámaras digitales 2K (y muy pronto también 4K), hasta camiones para transportar todos estos equipos (cuenta con 200 vehículos). El centro de La Plaine Saint-Denis, al norte de París, también cuenta con locales de producción que incluyen oficinas y un vestuario, e incluso una "tienda de cine" (la Cinéboutique). Sin embargo, TSF no ofrece equipos de sonido ni de postproducción. De las películas que se presentaron este año en el Festival de Cannes, 17 se rodaron con equipos de TSF.
A principios de 2007, TSF se mudó a un nuevo edificio "personalizado". En la fase de planificación, Thierry de Ségonzac decidió construir una sala de proyección por todo lo alto para proyectores de 35 mm y 2K (y muy pronto 4K) a través de un servidor DCI de Kodak compatible con DCDM. De hecho, la transición de las películas tradicionales al vídeo de alta definición ya está muy avanzada en Francia, tanto para televisión como para películas en salas de cine. Se calcula que actualmente, una tercera parte de las películas de cine, y casi la mitad de las películas de televisión, se ruedan en vídeo.

Podría parecer paradójica la decisión de construir una sala de proyección en un lugar donde no se lleva a cabo trabajo de postproducción. Sin embargo, esta sala, que recibe el nombre Le Cercle Rouge (por la película del mismo nombre rodada por Jean-Pierre Melville en 1970 y protagonizada por Alain Delon, Bourvil, Yves Montand y otros), contribuye a reforzar la imagen innovadora de TSF y atrae a un gran número de personas que de otro modo nunca habrían acudido a sus instalaciones, ya que está abierta al público (no sólo a los trabajadores de TSF). Puesto que TSF alquila cámaras 2K (y pronto ofrecerá cámaras 4K), no es de extrañar que ofrezca el local para visionar las primeras pruebas, por ejemplo, o para disfrutar de una proyección digital de alta calidad en las mejores condiciones posibles. Es Estados Unidos, este concepto recibe el nombre de sala DI (Digital Intermediate, o proceso intermedio digital). Algunos laboratorios franceses ya utilizan esta tecnología, pero con una pantalla de 5 o 6 metros en diagonal (7 u 8 metros es la norma en EE.UU.). TSF ha ido mucho más allá.
Le Cercle Rouge se merece el apelativo de una sala "sin concesiones". Situada en la segunda planta del edificio de TSF, cuenta con 126 localidades de "clase club" en un espacio de aproximadamente 1.500 metros cúbicos y una pantalla de 11,2 metros (formato 2,35:1). Para obtener la mejor calidad de sonido y de imagen posible, Thierry de Ségonzac depositó su confianza en el proceso ShowMax aprobado por el ingeniero acústico Pierre Vincent (en el cine digital 2K, la calidad de imagen ya resulta impresionante y los canales de audio no experimentan ninguna reducción del flujo de datos, y el formato 4K, que muy pronto estará disponible, ofrece un nivel incluso mayor).

Como ya se sabe, las pantallas de cine se fabrican con una lámina perforada con millones de orificios minúsculos de modo que la energía acústica que producen los altavoces situados detrás de las mismas pueda pasar a través de la pantalla (es la única ubicación posible para los altavoces, ya que el sonido tiene que provenir de la imagen). Aunque el sistema funciona razonablemente bien, presenta varios inconvenientes que resultan más perceptibles a medida que mejora la calidad de la imagen proyectada y de la reproducción del sonido. En primer lugar, vista desde una distancia, la pantalla no parece realmente blanca, sino de color gris muy pálido. Esto reduce la luminosidad de la imagen y la nitidez de los detalles. Lo mismo cabe decir del sonido: gran parte de la energía acústica pasa a través de la pantalla, pero el resto se refleja en su parte posterior y, a continuación, vuelve a avanzar con un ligero retraso, produciendo una interferencia que, aunque pequeña, es no obstante real. Las altas frecuencias se ven afectadas de manera especialmente adversa. Esto resultaba tolerable en la época de las películas monocromo de 35 mm y los proyectores de los años cincuenta y sesenta, pero actualmente es menos aceptable.
Pierre Vincent dedicó su atención a esta cuestión hace unos años, y estaba dispuesto a realizar cambios importantes. Si el problema radica en los orificios de la pantalla, ¿por qué no eliminarlos? Pero si se eliminan, ¿cómo pasará el sonido a través de la pantalla? Si la energía acústica de las frecuencias altas y medias se irradia directamente desde la pantalla, las bajas frecuencias pueden seguir emitiéndose desde altavoces tradicionales, ya que las longitudes de onda irradiadas son más largas. Por tanto, Pierre Vincent encargó transductores planos especiales y personalizados para ofrecer un rendimiento optimizado (similares a los paneles NXT que se utilizan como instalaciones fijas para placas de techo, por ejemplo). Estos "satélites" se colocan en el centro de la pantalla para los canales izquierdo, central y derecho. Debajo, para cada uno de ellos, se encuentra un altavoz que reproduce las bajas frecuencias del canal en cuestión. La instalación se completa con un subwoofer oculto en la base de la pantalla. Para conseguir una mejor "conexión" de sonido entre los satélites izquierdo, central y derecho para los canales de sonido surround, Pierre Vincent los distribuyó por toda la sala a través de altavoces dipolares "personalizados" equipados con monitores coaxiales Fostex de gama alta con una directividad de 100°x 100°.
Pierre Vincent ya ha instalado sistemas ShowMax en varios lugares de París, en concreto en el Club de l’Etoile, una sala de cine dedicada a funciones para la prensa y operaciones especiales construida por Jean Goudier, uno de los grandes editores de bandas sonoras y diseñadores de sonido del cine francés. También se está instalando actualmente uno en un cine/sala de vídeo de París. Ya se utiliza un sistema ShowMax en Estocolmo, y otras instalaciones están en proyecto en Montreal y Los Ángeles. Es la primera vez que ha trabajado con la pantalla de 11 metros de Le Cercle Rouge.
En una sala de proyección para primeras pruebas, donde debe ser posible identificar con precisión los defectos más pequeños hasta el nivel de los píxeles individuales, ShowMax presenta dos ventajas claras: puesto que la pantalla no está perforada, se proporciona la máxima potencia radiante. Los blancos son blancos, no grises, y los detalles que se obtienen con los formatos de vídeo de alta definición no se ven deformados por las pequeñas perforaciones. Además, las frecuencias altas y medias se irradian directamente hacia los oídos de los espectadores sin necesidad de atravesar una pantalla perforada ni de rebotar entre la pantalla y el altavoz. La ausencia de interferencias proporciona una sensación de detalle excepcional, especialmente en los diálogos, que son incomparablemente más claros, e incluso una sensación espacial mejorada en comparación con las soluciones estándar. Puesto que los diez altavoces específicos de sonido surround están instalados a más o menos la misma altura que los satélites de la pantalla, un sonido puede recorrer la sala sin romper la identidad espectral, y esto confiere mayor realismo a las mezclas cuando las fuentes de los sonidos se mueven con frecuencia.
La sala de proyección del Cercle Rouge está dominada por un proyector de 35 mm con un cabezal de lectura que resulta adecuado para el sonido digital Dolby (con su procesador CP650) y un proyector de vídeo 2K conectado a un servidor. Ambos proyectores están montados en guías. Así, la proyección siempre está perfectamente alineada con la pantalla, tanto vertical como horizontalmente, para evitar cualquier distorsión geométrica. Por lo que respecta al sonido, el núcleo de la instalación está formado por un procesador Yamaha DME64N que funciona a 24 bits/96 kHz para garantizar la máxima calidad de sonido. "En mis primeros sistemas utilicé un procesador digital diferente de una marca muy respetable. Por aquel entonces el DME32 no estaba a la altura necesaria", explicó Pierre Vincent. "Pero tan pronto como cambié al DME64N, el aumento de la calidad del sonido resultó evidente. Por lo que sé, es el único procesador de audio digital compatible con alta definición disponible actualmente que es capaz de procesar 8 canales a 24/96 de acuerdo con las recomendaciones de DCI, la iniciativa de cine digital."

El DME64N del Cercle Rouge funciona continuamente a más del 90% de su capacidad. Se ocupa de las funciones de cuadrícula 32x32, la compensación de la sala (curva X), el filtrado activo de tres vías graves/frecuencias medias/agudos para todos los canales frontales y el retardo (esencial para el cine digital). Está equipado con dos placas de entrada digital con 16 canales (una placa se asigna al servidor digital del proyector de alta definición) y dos placas de entrada analógica con otros 16 canales (una de estas placas recibe la salida del procesador Dolby Digital CP650, que de momento es analógica para la parte de la lectura de 35 mm).
El DME también gestiona 16 salidas diferentes. Esto se debe a que la sala se debe adaptar a diferentes estándares de mezcla de sonido: 5.1, 6.1, etc. Los canales frontales y el subwoofer no cambian, pero los 10 altavoces de sonido surround cambian de fuente según el formato de mezcla. Pierre Vincent ha colocado 3 de estos altavoces a la izquierda de la sala, 3 a la derecha, 2 en la parte posterior izquierda y 2 en la parte posterior derecha. Si es necesario producir un canal posterior central, por ejemplo (como ocurre con Dolby EX), uno de los altavoces de la parte posterior izquierda y uno de la parte posterior derecha se asignan a este canal, y los demás reproducen las señales de sonido surround de la izquierda y la derecha. Así, el DME64N recibe dos placas de salida digital que suministran las señales directamente a los amplificadores digitales.
Los amplificadores de potencia son cuatro equipos Powersoft Q4002 de cuatro canales con 1.000 W por canal. El subwoofer utiliza un boomer de 56 cm cargado por un cono exponencial y colocado en una enorme caja de 600 kg que mide 3 metros de altura por 4 metros de anchura. Proporciona una potencia de 2.000 W y su curva de respuesta desciende hasta 16 Hz a -3 dB. Los canales están dispuestos del siguiente modo: frecuencias bajas/medias/altas de sonido surround izquierda + izquierda para el amplificador nº 1, frecuencias bajas/medias/altas del centro y circuito por inducción (para personas con problemas de audición) para el amplificador nº 2, frecuencias bajas/medias/altas de sonido surround derecha + derecha para el amplificador nº 3, sonido surround de la posterior izquierda y sonido surround de la parte posterior derecha + 2 canales puenteados para el subwoofer para el amplificador nº 4. Pierre Vincent ha medido un nivel de sonido máximo de 114 dB SPL en el fondo de la sala. Se trata de una reserva dinámica de sobra si se compara con la que requiere el estándar cinematográfico, que es de 85 dB SPL por canal para 0 dB VU.
Las memorias del DME corresponden a los principales ejemplos típicos: por ejemplo, una posición Dolby Digital 5.1 desde el proyector de cine, una entrada 5.1 para cualquier lector externo, una posición para 7 canales digitales, una posición EX y una posición de "conferencia" (la sala se utiliza a veces como sala de conferencias). Pierre Vincent también puede controlar el nivel de sonido general de la sala mediante un mando del DME.
Todo esto indica que la reproducción de sonido en la sala es extraordinaria, muy superior a la de muchos cines comerciales. Los graves parecen ilimitados, los diálogos tienen una precisión e inteligibilidad excepcionales, y la espacialización es impecable. Con todo, a Pierre Vincent se le ocurren otras ideas para mejorar el sistema. "En primer lugar, instalar una placa de salida digital AES en el procesador Dolby CP650. Se utiliza una placa analógica y se puede percibir un ligero zumbido en los momentos de silencio cuando se proyecta en Dolby Digital: con las proyecciones digitales nos hemos acostumbrado a un silencio absoluto sin zumbido. También estoy sometiendo a prueba los amplificadores Yamaha de la gama Tn, que al parecer resultan muy adecuados para este tipo de instalación."
www.tsf.fr
www.cineboutique.fr
www.showmax.com