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Gez Kahn esboza un panorama de la división Comercial Audio de Yamaha: de una solución interna a líder del mercado

Se dice que si se quiere que algo salga bien, lo tiene que hacer uno mismo. Y esto es exactamente lo que ha hecho la división Commercial Audio de Yamaha. Si se observa la elegante belleza digital de la M7CL, es difícil imaginar que algo se haya dejado al azar en su desarrollo, pero si no hubiera sido por la escasez y elevado coste de las alternativas, es poco probable que la empresa se hubiera lanzado al mercado del audio profesional.


Seiichi Miyawaki, General Manager of Yamaha Commercial Audio

“A principios de los años 1970, nuestro negocio de instrumentos musicales estaba experimentando un período de rápido crecimiento, y a esa misma escala respondían los eventos promocionales que organizábamos en Japón”, explica Seiichi Miyawaki, director general de la unidad Commercial Audio de Yamaha. “En dichos eventos, sobre todo como consecuencia de la creciente popularidad de la música rock y de la necesidad de varias entradas, empezó a surgir la necesidad un sistema PA adecuado”.

Sin embargo, las posibilidades eran limitadas. La industria moderna del refuerzo de sonido acababa de nacer y las pocas consolas PA especializadas que había eran productos importados prohibitivos a causa del tipo de cambio desfavorable. “Para nuestros ingenieros, la respuesta obvia a tal problema era buscar una solución propia”, dice Miyawaki. “Primero desarrollamos nuestro sistema PA propio, junto con las líneas de la Shure Vocal Master, y enseguida llegaron los primeros productos de las series EM (Ensemble Mixer, mezclador de conjunto) y PM (PM200)”.

El paso al sonido profesional

La gama PM (Professional Mixer, mezclador profesional) se inició realmente en 1974, con la PM1000. “Ese fue el momento en que empezamos a hacer sentir nuestra presencia en el mundo del sonido profesional”, señala Miyawaki. “En el plazo de un año, la PM1000 se había convertido en una opción muy popular entre las bandas de rock, y muchas giras la incluían entre sus condiciones. Además, en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976, se utilizaron mesas PM1000. Y, ese mismo año, lanzamos el P2200, nuestro primer amplificador de potencia profesional”.


PM1000

Dos años después, salió al mercado la PM2000. Esta mesa con un peso importante de 146 kg, aunque sólo tenía 24 canales de entrada, pronto adquirió la reputación de ser un peso pesado.

“La PM2000 era una consola de primera categoría que se utilizaba en muchas giras mundiales y que estableció las credenciales de nuestros sistemas de mezclas en directo”, dice Miyawaki, a la vez que apunta que sus ocho formatos de matriz, ocho buses y ocho auxiliares la situaron como referencia para los modelos posteriores. Pero Yamaha no dejó de innovar y revolucionar el mercado.

”En 1985 lanzamos la PM3000, que fue la primera consola de mezclas para directo equipada con VCA. En aquella época, algunas consolas de grabación tenían VCA, pero no así las consolas de sonido en directo. Por eso, cuando la presentamos a los ingenieros japoneses de sonido en directo, algunos de ellos se mostraron reticentes a utilizarla debido a un rumor según el cual el circuito de VCA podría producir latencia o transformar el color del sonido. Pero estas suposiciones no tenían ningún fundamento, y sólo traducían un miedo a la novedad. Al cabo de tres meses, prácticamente todos ellos estaban contentos con la PM3000 y con sus VCA. Como también lo estuvieron muchos otros ingenieros: finalmente, se vendieron más de 1.200 unidades de la PM3000 en todo el mundo, y hoy en día muchas de ellas están todavía en uso”.

El negocio de los mezcladores analógicos de Yamaha continúa obedeciendo a los mismos principios y sigue creciendo al ritmo de las necesidades de la industria. “A principios de la década de 1990, el tamaño de las bandas y la envergadura de los conciertos se incrementó hasta el punto de que se necesitaban al menos 48 canales de entrada”, explica Miyawaki. “Por ejemplo, la batería, que hasta entonces necesitaba sólo cinco micrófonos, ahora necesitaba 16 micrófonos en grandes conciertos. Así que desarrollamos la PM4000, nuestra primera consola con 48 canales de entrada. Y, en 2003”, añade, “lanzamos la PM5000, cuyo código de desarrollo fue ‘CODA’. Pretendíamos que fuera nuestra última consola analógica de gran formato, y trabajamos sin descanso para hacer que sonara realmente bien”.

La vista puesta en el futuro


DMP7

Pero hace tiempo que Yamaha sabe que el futuro es digital. La empresa fue una de las fundadoras del estándar de control digital MIDI a principios de la década de 1980, pero sus ingenieros también avanzaron en procesamiento de sonido digital. “En 1986, presentamos el procesador SPX90 de multiefectos digitales, basado en el chip DSP personalizado de primera generación de Yamaha, llamado DSP1”, recuerda Miyawaki. “Empezamos a desarrollar transistores a finales de la década de 1950 para el órgano Electone, que en los siguientes 30 años se convirtió en la tecnología DSP de audio de vanguardia”. Estos chips DSP se aplicaron no solamente a los procesadores de señales, sino también a las consolas de mezclas.

“La llegada de MIDI se tradujo en un cambio radical para los teclistas,” continúa. “Empezaron a tocar un teclado principal, mezclando una serie de generadores de tono utilizando cambios de programa MIDI. Pero se encontraron con un problema: cuando tenían que cambiar de un tono a otro, no podían ajustar automáticamente los niveles de volumen, ecualización y ajustes de efecto. Por esa misma época, los ingenieros de sonido en directo demandaban un mezclador que pudiera ajustar instantáneamente los niveles de volumen, ecualización y ajustes de efecto por cada canción o cada banda. En respuesta a estas demandas del mercado, lanzamos nuestra primera consola digital, la DMP7, en 1987.

“Era una consola pequeña (ocho canales y dos preamplificadores de micrófono), pero estaba equipada con tres efectos internos, faders motorizados, etc. Pilló por sorpresa a la competencia. Cuando se presentó en la feria InterBEE en Japón, los ingenieros de empresas competidoras, que en aquel entonces estaban desarrollando mezcladores digitales, acudieron a nuestro stand, vieron la DMP7 y se quedaron maravillados de que fuera tan compacto. No se lo podían creer. Fue una auténtica sensación”.

Era perfecto, por supuesto. En concreto, los convertidores AD/DA eran bastante primitivos en aquellos tiempos y la relación señal-ruido de 90 dB o menor era un problema. “Pero”, añade Miyawaki, “la calidad del sonido en el dominio digital era suficientemente buena. Así que desarrollamos una versión completamente digital y un año después hizo su debut la DMP7D, con E/S digital”.


DMC1000

La vía del crecimiento

No todos los productos fueron un éxito. La grabadora/mezclador digital DMR8 de ocho pistas, que se presentó en 1990, estaba bien especificada (una máquina de 20 bits con un cabezal estacionario) y estaba pensada para músicos profesionales que soñaban con instalar un estudio de nivel profesional en casa. Pero, a pesar de esta superioridad técnica, era demasiado cara. “La inversión en este producto no valía la pena”, dice Miyawaki, “pero aprendimos mucho de este proyecto”. La recompensa llegó con la consola de mezcla digital DMC1000. “Los ingenieros de grabación profesionales esperaban que Yamaha desarrollara un producto que pudiera competir seriamente con la PCM3324/3340 de Sony o la X850 de Mitsubishi. La respuesta fue la DMC1000, que utilizaba el chip DSP2 de segunda generación y que fue acogida con ilusión por la industria: Deutsche Gramophone, uno de los más importantes sellos de música clásica, adquirió más de 20 unidades para sus sistemas de grabación portátiles”.


02R

A partir de ese momento, el ritmo de desarrollo fue impresionante, al igual que lo fue la adopción por parte del mercado. La ProMix01, una nueva generación de la DMP7, fue lanzada en 1994. Su centro de interés estaba puesto en la mezcla de sonido en directo, pero también encontró adeptos en el mercado de la producción. “La demanda por parte de la industria de la grabación era tanta que la equipamos con una salida de dos pistas SPDIF”, dice Miyawaki. “La ProMix01 fue muy bien recibida tanto por el sector del sonido en directo como por el de la grabación, y se convirtió en un producto trascendental que nos abrió el camino hacia lo que somos hoy en día”.

Con ADAT revolucionando los métodos de grabación, aumentaba la demanda de un sistema completamente digital. “En 1995 presentamos la 02R, para la que utilizamos arquitectura abierta YGDAI (Yamaha General Digital Audio Interface, interfaz de audio digital general de Yamaha), que resultó ser una idea excelente, así como la tercera generación de chip DSP, el DSP3. Este chip era el primer chip LSI (Large-Scale Integration) de Yamaha específico para mezclas de audio, desarrollado especialmente para la 02R, y capaz de controlar ocho canales de función de mezcla completa con ecualizador y dinámicas”. Se vendieron más de 22.000 unidades de la 02R en todo el mundo. La siguieron, en 1997, la 03D y la 02RV2 , las primeras consolas de Yamaha con mezcla de sonido envolvente. Por su parte, la 01V, sucesora de la ProMix01, fue presentada en 1998.

El paso al sonido en directo

El terreno estaba preparado para el desarrollo de la PM1D, la primera consola de mezcla de sonido digital en directo de gran formato de Yamaha. “Supuso un gran desafío para nosotros”, dice Miyawaki. “No se trataba de una simple consola, sino de un tipo de sistema de audio en red. Lugar central de la misma lo ocupaban un sistema DSP con cajas de E/S y una superficie de control conectada en una topología en estrella. Y la PM1D fue el primer sistema de mezcla del mundo que adoptaba el concepto de stagebox ó caja de escenario”.


PM1D

Funcionaba entonces y sigue funcionando en la actualidad. “Solíamos prever un ciclo de vida de siete años para una consola PM analógica”, comenta. “Me siento orgulloso de decir que esta consola con ocho años de antigüedad sigue estando disponible hoy en día”.

Y la innovación sigue a ritmo rápido. El año 2000 fue testigo del nacimiento de la serie DME; dos años después aparecieron la DM2000, la 02R96 y el preamplificador de potencia PC0N; siguieron, en 2004, las DM1000, 01V96 y SPX2000, junto con la consola PM5D y los productos DME24N y DME64N, aún hoy a la vanguardia del mercado. Al mismo tiempo, Yamaha crece en nuevos mercados con los altavoces de la serie Installation, en 2005.

La tecnología y diseño experimentan igualmente mejoras constantes. Basta con fijarse en las líneas ergonómicas de la elegante M7CL. O en el increíble precio y potencial de interpretación de la serie LS9. “Hace 35 años que fabricamos mezcladores analógicos, 30 que fabricamos amplificadores de potencia y 20 que fabricamos mezcladores digitales”, concluye Miyawaki, “y esto no ha hecho más que empezar”.


Yamaha Commercial Audio Línea de Tiempo


1972 EM 60/90
primeras mesas
1974/5 PM1000
entrada en el mercado profesional de mesas
1976 P2200
primera etapa de potencia
1978 PM2000
establece la arquitectura de 8 buses/8 aux/8 matrices
1985 PM3000
primera consola de directo con VCA’s
1986 SPX90, DSP1
procesador de efectos digital y primer chip DSP personalizado
1987 DMP7
primer sistema digital de mezcla
1988 DMP7D
todo digital, incluido E/S
1990 DMR8
mesa/grabador digital de altas prestaciones
1991 DMC1000, DSP2
mezclador digital para estudios high end
1992 PM4000
nuestra primera opción de 48 canales de entradas
1994 ProMix01
entrada en los mercados para sonido directo y mezcla de grabación en digital
1995 02R, DSP3
con arquitectura abierta YGDAI con chip de audio dedicados
1997 03D, 02RV2
primeras consolas ofreciendo mezcla de sonido surround
2000 PM1D, DME32
primera generación de mesas digitales de directo de gran formato y primera generación de DME
2003 PM5000
nuestra ultima consola analógica de gran formato
2003 de ahora en adelante DM1000/2000, 02R96, PM5D, LS9, DME24N/64N, Tn series, TXn series...


Continuará