El proceso de diseño de productos de Yamaha, que satisface los requisitos del estándar ISO:9001, no deja nada al azar, con procedimientos establecidos para cada fase. Pero, como Gez Kahan nos revela, hay también mucho margen para la innovación y el estilo.

¿Qué le viene a la mente cuando piensa en el diseño de productos? ¿Quizás un diagrama de bloques y un mazo de cableado, o secuencias sinfín de código de software y un montón de chips de silicio? ¿Un prototipo integrado que descansa en una mesa de pruebas o una pantalla de ordenador que resplandece con los brillantes contornos de una realización virtual? ¿O tal vez una reunión de I+D en la que se discute la mejor forma de satisfacer una necesidad del mercado o un equipo de márketing planificando la campaña de lanzamiento? El hecho es que el diseño moderno de productos consta de todos estos componentes y muchos más, junto con un número apabullante de factores que también deben tenerse en cuenta: normativas y estándares de seguridad, protección del medio ambiente, facilidad de montaje y, algo no menos importante, asequibilidad.
Para conseguir el equilibrio perfecto entre estos elementos al diseñar consolas de mezclas se requiere eficiencia, disciplina y un planteamiento metódico, explica Seiichi Miyawaki, director general de la unidad de negocio de audio comercial de Yamaha y, de hecho, la metodología de Yamaha está acreditada por la Organización Internacional de Normalización (ISO, en sus siglas en inglés). Pero como todo buen "chef" sabe, seguir la receta al pie de la letra no lo es todo, también hay que tener experiencia, estilo y contar con los mejores ingredientes.

Los componentes individuales son importantes. Pensemos en los condensadores, por ejemplo. No basta con decidir la especificación y buscar la oferta más económica, porque aunque los productos de distintos fabricantes puedan parecer idénticos pueden tener diferencias mínimas en rendimiento que se amplificarán en la fase de salida con el consiguiente riesgo de "colorear el sonido". “Incluso el grosor de las patillas de conexión puede marcar la diferencia”, comenta Miyawaki. Por eso, el equipo de ingeniería de hardware de Yamaha realiza una cuidadosa selección de los componentes más idóneos para cada nuevo producto en una fase inicial del ciclo de desarrollo.
La experiencia también es un grado a la hora de seleccionar los materiales. Como los usuarios piden productos cada vez más ligeros, los ingenieros sin experiencia podrían verse tentados a experimentar con aleaciones superligeras para el disipador térmico, por ejemplo. Ante esto, los ingenieros del grupo de hardware de Yamaha señalan que la forma de un disipador térmico es más importante que el material y, de cualquier forma, los metales más ligeros tienden a ser propensos a la vibración.

También se dedica mucho tiempo al diseño del circuito en sí (un buen patrón de circuito genera un sonido hermoso, así es como piensa Miyawaki) y se presta especial atención al sistema de circuitos analógicos porque, aunque la mesa sea digital, no todo lo que se conecta a ella lo será y el oído humano, que es el juez definitivo de la calidad, sigue siendo obstinadamente analógico. Pero la tecnología digital desempeña un papel muy importante, no sólo en el funcionamiento interno sino también en el diseño del propio producto.
La innovación siempre implica un proceso de "ensayo y error" que puede resultar costoso. Y aunque todos los que participan en el desarrollo de productos saben que el dinero invertido en I+D se amortiza varias veces durante la fase de producción, lo lógico es reducir al mínimo el potencial de error antes de fabricar costosos prototipos. Para ello, Yamaha ha invertido en un sistema de simulación Virtual Design Review (revisión del diseño virtual) que modela el funcionamiento, no solo de los circuitos sino también de los componentes individuales, en la fase previa a la fabricación de prototipos. No se trata de una opción económica, por eso las empresas de los sectores aeronáutico y de automoción suelen utilizar este software con mayor frecuencia que las de audio profesional, pero compensa a largo plazo. De hecho, la evaluación con el software Virtual Design Review es un componente del proceso de diseño que permite prever posibles áreas problemáticas como, por ejemplo, generación excesiva de calor por parte de los componentes, o analizar la capacidad de las asas y de las estructuras internas de soporte para resistir la tensión.

El uso de la técnica ha permitido al equipo de ingeniería mecánica proponer una modificación en una placa interna de refuerzo para que actúe como escudo térmico al mismo tiempo que suprime las vibraciones, por ejemplo. Por otra parte, la reconfiguración de la forma en que el arnés se conecta a la fuente de alimentación ha reducido considerablemente la posibilidad de interferencias además de dar al diseño un aspecto más elegante, con la ventaja derivada de una mayor facilidad de montaje en la fase de producción. Estas mejoras de diseño se convertirán en una práctica estándar para futuros proyectos.

Aunque la simulación mediante software no sustituye completamente al modelado físico, es lo suficientemente precisa como para que Yamaha solo necesite una fase de prototipo en vez de dos. Y eso, independientemente de la eficacia de Virtual Design Review para prever posibles problemas, ofrece dos ventajas: ayuda a Yamaha a rebajar los costes y reduce la duración del ciclo de desarrollo del producto.

La emulación de software ha desarrollado todo su potencial no solo para evaluación sino también como parte esencial del procesamiento de audio, con el software DSP como sustituto aceptado para unidades de hardware en todas las fases de la ruta de señales. Además, su uso ya esta evolucionando a un nivel superior. El gurú del DSP de Yamaha, Toshi Kunimoto, y su grupo de desarrollo técnico han llevado su tecnología de modelado de circuitos virtuales al núcleo del proceso utilizando software no solo para replicar los efectos de hardware, sino también para proporcionar soluciones de software a nivel de componente.
Incluso en los casos en los que el software no sustituye totalmente al hardware, se puede utilizar para mejorar el rendimiento. Por ejemplo, los deslizadores individuales motorizados tendrán diferencias minúsculas en respuesta. El software puede controlar y analizar esas diferencias, y realizar ajustes microscópicos que eliminarán cualquier imprecisión, combinando a la perfección la respuesta de cada deslizador con la de sus canales próximos.

Además, al igual que en el proceso de desarrollo de hardware, se realizan revisiones continuas para solucionar cualquier problema y garantizar una fiabilidad total en cada fase, desde el sistema operativo hasta la interfaz de usuario. Los errores de software se definen como importantes, menores, poco comunes o de "uso poco habitual" y se miden por su incidencia (errores detectados por hora) con un completo sistema de gestión de desarrollo de software.
Pero no todas las actualizaciones se desarrollan para solucionar problemas. Los comentarios y opiniones de los usuarios, ingenieros de sonido de primer nivel y más de 6.000 "usuarios normales" de todo el mundo, también proporcionan a los equipos una lista de las nuevas funciones y mejoras que estos usuarios consideran convenientes. Un ejemplo ilustrativo es una actualización de software para el sistema DME64N que ha permitido que su programa Event Scheduler tenga en cuenta los cambios debidos al horario de verano; las medidas de ahorro de energía son rutinarias en Europa y en la mayor parte de Norteamérica, pero no suelen adoptarse en los países asiáticos.
Al final, lo que resulta realmente importante para cualquier componente del equipo de audio es cómo suena. “Los ingenieros necesitan transparencia de sonido”, dice Miyawaki, algo que no es competencia de una máquina, sino del oído entrenado de los miembros del equipo de desarrollo. “Cuando se trata de ‘Diseño del carácter del sonido’, no hay ninguna herramienta práctica, aparte del oído humano, que ayude al proceso de desarrollo”, añade.

Hay otras áreas en las que el ordenador no está a la altura de la experiencia y gusto para el diseño del ser humano como, por ejemplo, el diseño de interfaces en el que los principios guía se basan más en los sentidos y en una apreciación intuitiva de las necesidades del usuario que en normas inamovibles. E incluso cuando todos los centros de experiencia independientes se han combinado para diseñar el prototipo perfecto, la mayoría de los procesos de producción y las pruebas no se realizan con robots, como se podría imaginar, sino con usuarios de carne y hueso. Después de todo, los productos están diseñados para ellos.