Con más de 300 años, la galería de arte contemporáneo Phillips de Pury & Company sabe que contar con un sonido de alta calidad en sus instalaciones es algo absolutamente esencial. Con clientes que pueden llegar a pagar varios miles de libras en las subastas de la galería, cada palabra pronunciada por el subastador debe ser clara e inequívoca. Teniendo esto en cuenta, la empresa ha puesto en marcha en sus locales de Londres un nuevo sistema de audio controlado por un sistema de mezclas digitales serie DME de Yamaha.
Con oficinas en 12 ciudades de tres continentes, Phillips de Pury se describe a sí misma como “una de las principales empresas de arte del mundo; un creador de tendencias en arte contemporáneo, fotografías, grabados, diseño y joyería a través de sus innovadoras exposiciones y subastas; famosa por su espléndidos catálogos, espacios arquitectónicos para exposiciones, eventos populares y ventas que baten todos los récords”.
Como parte del proceso de reforma de una antigua oficina de correos victoriana para sus instalaciones de Londres, la empresa necesitaba un sistema de audio que pudiera satisfacer las necesidades de una amplia variedad de aplicaciones con una elevada calidad de sonido. Y, lo que es más importante, tenía que pasar casi desapercibido.
Absolute Pro Audio con sede en Cambridgeshire recibió el encargo de diseñar e instalar el sistema. Con 16 zonas, el ‘cerebro’ del sistema tenía que ser capaz de contemplar todas las eventualidades, desde altavoces individuales con su propia fuente de audio hasta el suministro de señales de micrófono a cualquier combinación de zonas, y el control directo sobre todos los altavoces del edificio.
“La naturaleza del edificio y de la actividad de la empresa significa que el entorno acústico suponía todo un reto, como mínimo,” dice Phil Darke, director de Absolute Pro Audio. “Los techos altos, algunos de cristal, las superficies duras, la ausencia de materiales absorbentes y la necesidad de que el sistema pasara lo más desapercibido posible, complicaban mucho el encargo”.
Se colocaron 28 altavoces por todo el edificio, proyectándose dentro del espacio abierto y evitando al máximo posible las superficies duras. Un procesador Yamaha DME64N controlaba el sistema y enviaba señales de audio individuales a cada altavoz a través de tres tarjetas de interfaz MY8DA96 y una tarjeta MY8ADDA96.
“El DME64N ofrecía una enorme cantidad de conexiones físicas desde una unidad sin necesidad de unidades de expansión,” dice Phil. “Yamaha también ofrece una amplia variedad de tarjetas de interfaz, lo que convierte al sistema DME en una herramienta muy flexible para la conexión con otros productos”.
El procesamiento integrado del DME se utiliza para controlar toda la compresión y ecualización para que así el sistema abarque perfectamente todo el edificio con un sonido de alta calidad. Se programó mediante software Yamaha DME Designer, instalado en un portátil de pantalla táctil, lo que permite a los técnicos de Phillips de Pury desplazarse por el edificio y ajustar inalámbricamente el sistema y el nivel/EQ de cualquier altavoz, desde allí donde estén situados.
En una zona técnica construida detrás de la sala principal de subastas, se ha instalado también una consola de mezclas Yamaha MG166CX, que mezcla entradas de los micrófonos de radio utilizados por los subastadores. La señal se envía después al DME64N, para ser introducida en el sistema multizona, incluida la zona de recepción del edificio y una de las salas situada al lado de las salas de subasta donde los empleados de la empresa aguardan para introducir los objetos en la sala de subastas. También se toman las señales de audio de las consolas de Yamaha para publicar digitalmente las subastas en el sitio web de la empresa.
“Hemos diseñado un potente sistema de sonido que es muy flexible y que, estéticamente hablando, pasa casi desapercibido. El cliente está realmente encantado,” comenta Phil. “El edificio es de planta abierta y el nivel de audio se mantiene constante al cambiar de zona. No hay zonas muertas ni caídas de nivel, lo que añade valor a la discreción del sistema. El sistema no llama la atención en absoluto gracias a la uniformidad de sus resultados.”