Con dos de los protagonistas elegidos en un "reality show" televisivo emitido en horas de máxima audiencia, las expectativas del público para la nueva producción del musical Oliver! del West End eran quizás más altas que para cualquier otro espectáculo teatral antes montado. Al utilizar tres consola digitales Yamaha y un sistema de mezclas digitales DME64N para el sonido de sala, el diseñador de sonido Paul Groothuis y su socio John Owens se han asegurado de que nadie quede decepcionado.
Paul lleva especificando consolas digitales Yamaha desde la primera vez que utilizó dos mezcladores Promix 01 conectados (entonces recién salidos al mercado) en el musical A Little Night Music del National Theatre en 1995.
“Una de las principales ventajas de las consolas digitales de Yamaha es que su interfaz de usuario es muy intuitiva, lo que proporciona una gran seguridad”, comenta. “Algunas consolas digitales tienen también una particular rutina de encendido que hay que seguir. Con Yamaha sólo hay que encender y el sistema está listo, la interacción es muy transparente e instintiva”.
Aunque mucha gente considera las consolas digitales como una solución "completa", el planteamiento de Paul es bastante diferente. Para conseguir la mejor calidad de sonido para Oliver!, especificó tres consolas.
Utilizó una PM1D, proporcionada como el resto del sistema de sonido por Autograph Sound Recording, como consola principal para sonido de sala aprovechando su pequeño tamaño para disponer del máximo número de butacas para este musical tan popular. El sistema se completó con una DM2000 para la orquesta y una 01V96 para mezclar los efectos de sonido.
“Es un musical muy conocido y casi todo el mundo se sabe las principales canciones”, dice Paul. “Al tener que representarlo en un teatro grande, mi principal reto era llevar la joie de vivre (vitalidad) de la producción a cada butaca”.
Para conseguirlo, Paul diseño un gran sistema de varios niveles en el que las voces, la orquesta, los efectos de sonido, los sistemas de sonido envolvente y los altavoces de escenario (foldback) son todos independientes.
“Mi idea es conseguir que todo suene bien individualmente, y una vez que un elemento suena bien, no tienes que cambiarlo al incorporar otro”, afirma.
“No soy partidario de la cultura de utilizar una solución para todo. En mi opinión acabas obteniendo un sistema en el que todo funciona correctamente, pero no consigues que los distintos elementos de una producción sean tan buenos como podrían serlo.
“No hay nada malo en los sistemas complejos si proporcionan el mejor resultado final y una de las grandes ventajas de utilizar varias consolas Yamaha es que los distintos modelos realizan muy bien sus funciones individuales, pero son lo suficientemente similares como para que la interfaz de usuario sea uniforme en todos ellos”.
“También supone que no haces cambios en la consola principal cuando la orquesta y demás elementos se incorporan en los ensayos de la producción. Es mucho más seguro porque las mezclas se realizan en una mesa diferente y luego se trasfieren a la consola principal”.
Otro motivo por el que Paul utiliza varias consolas es una de las ventajas inherentes de la PM1D para las producciones teatrales.
“El pequeño tamaño de la PM1D resulta muy conveniente para ampliar el aforo y por tanto los ingresos, pero también significa que yo tendría que estar inclinado sobre el operador para realizar ajustes en las mezclas de efectos de sonido y orquesta. No me parece justo para ellos y es algo que se evita totalmente al contar con varias consolas”, añade.
Con 48 micrófonos de radio para el reparto, 40 canales de orquesta, 12 canales de efectos de sonido y muchas salidas al completo sistema de altavoces, Paul también incorporó un sistema DME64N para gestionar muchos de los sistemas ‘secundarios’, como los altavoces de escenario.
“No tenía mucho sentido monopolizar la PM1D principal con 12-14 salidas cuando podía sacar una salida al sistema DME que distribuiría el sonido a través del sistema de altavoces de escenario, etc.”, observa. “Además, su versatilidad le permite controlar los tiempos de retardo y ecualizadores en el sistema de sonido envolvente”.
Por último, concluye “El elevado perfil del público incluso antes de que se estrenara el musical suponía también una enorme presión para ofrecer un sistema que estuviera a la altura de las expectativas. Los productos Yamaha me han permitido diseñar un sistema que no sólo ofrece un sonido óptimo, sino que su flexibilidad me ha dejado trabajar de la forma en que llevo haciéndolo mucho tiempo para proporcionar los altos estándares esperados por el público.
“Hay otros muchos productos digitales que carecen de esa flexibilidad y creo que es un argumento de venta muy sólido para Yamaha”.